La reina 2027 llega como embajadora cultural y rinde homenaje a la filigrana momposina en un intercambio de tradiciones del Caribe.
Su presencia busca fortalecer los vínculos entre las manifestaciones patrimoniales del Caribe colombiano y llevar el mensaje del Carnaval más allá de Barranquilla.
La reina del Carnaval de Barranquilla 2027, Salwa Maloof Habib, llegó a Mompox esta semana como embajadora de la fiesta más grande de Colombia. Su visita hace parte del FestiJazz 2026, uno de los encuentros culturales más importantes del Caribe.
La invitación llegó de manos del gobernador de Bolívar, Yamil Arana. La idea es simple y poderosa: sacar el Carnaval de Barranquilla de su casa y llevarlo a otros territorios para que más personas conozcan su historia, sus hacedores y su alegría.
En Mompox, Salwa compartirá espacios con la primera dama de la Nación, Analú Pineda, con la viceministra de Cultura y con las primeras damas del Caribe. Será un encuentro de patrimonios: el Carnaval, declarado Patrimonio de la Humanidad, y Mompox, ciudad que guarda en sus calles, en su río y en sus artesanos una de las memorias más vivas de la región.
La reina no llega solo a saludar. Lleva un mensaje claro: el Carnaval es “pa’ todo el mundo”. Quiere contar quiénes lo hacen posible, invitar a vivirlo y fortalecer los lazos entre las expresiones culturales del Caribe.
Como gesto de reconocimiento, lucirá un vestido especial diseñado por Jean Rebechi. Está inspirado en la filigrana momposina, ese delicado arte de los orfebres de Mompox. Confeccionado en sedas brocadas y tafetanes, en tono morado amatista con bordados dorados, el vestido recrea los entramados de la filigrana y, con sus capas amplias, evoca el movimiento del río Magdalena.
“Así como el Carnaval vive gracias a sus hacedores, Mompox mantiene viva su historia a través de sus artesanos”, dijo Salwa. “Tenemos mucho en común como Caribe y queremos que esta visita sea también una celebración de todo aquello que nos identifica”.
La visita ocurre en el mes del Patrimonio. No es solo un acto protocolario. Es una forma de recordar que las tradiciones no se guardan en vitrinas: se comparten, se cruzan y se cuidan juntas.
Con esta salida, Salwa Maloof Habib empieza a trazar el camino de un reinado que quiere llevar el Carnaval más allá de Barranquilla, sin olvidar nunca de dónde viene ni quiénes lo hacen posible.
