Isla Salamanca se está quemando otra vez: por qué recuperar el agua puede ser parte de la solución

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MinAmbiente anunció el dragado del caño Clarín Viejo y nuevas acciones para enfrentar los incendios recurrentes en el ecosistema.


El problema comienza mucho antes del fuego

Cuando aparecen las columnas de humo sobre Isla Salamanca, la atención suele concentrarse en las llamas, pero detrás de los incendios existe un problema ambiental mucho más complejo: el deterioro de las condiciones hídricas del ecosistema.

El Ministerio de Ambiente anunció una nueva estrategia para enfrentar los incendios recurrentes, que incluye el dragado del caño Clarín Viejo para recuperar el flujo de agua en sectores estratégicos.

La lógica es relativamente sencilla.

Un ecosistema de humedal necesita agua para conservar sus condiciones naturales. Cuando pierde humedad, aumenta la vulnerabilidad de la vegetación frente al fuego.

¿Por qué importa el caño Clarín Viejo?

Los cuerpos de agua del sistema de humedales cumplen una función ambiental que va mucho más allá de transportar agua, ayudan a mantener las condiciones del suelo, sostener la vegetación y conservar el equilibrio del ecosistema, por eso recuperar la circulación del agua puede formar parte de una estrategia preventiva, no solamente de una reacción cuando aparece el incendio.

El fuego no es el único problema

Los incendios afectan la vegetación, la fauna y la calidad del aire, pero también ponen en evidencia una transformación ambiental que requiere soluciones de largo plazo.

La cercanía de Isla Salamanca con Barranquilla hace que el problema tenga además una dimensión urbana, cuando el humo se desplaza hacia la ciudad, la emergencia ambiental deja de ser una situación distante y empieza a sentirse directamente en la población.

¿Será suficiente?

Todavía no se puede responder, el dragado es una medida concreta, pero la recuperación de un ecosistema como este requiere seguimiento permanente, control de actividades ilegales, manejo del agua y protección de la biodiversidad.

La verdadera prueba será saber si las medidas consiguen reducir la frecuencia y magnitud de los incendios.

Para apagar Isla Salamanca no basta con perseguir las llamas. También hay que recuperar el ecosistema que las vuelve posibles.