El español superó a Djokovic en Melbourne y sumó su séptimo título de Grand Slam, consolidándose como líder indiscutible del tenis mundial.
El tenista español Carlos Alcaraz firmó este domingo una jornada histórica en el Abierto de Australia al derrotar al serbio Novak Djokovic por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 en la final del torneo disputada en la emblemática Rod Laver Arena.
Con apenas 22 años y 272 días, Alcaraz se convierte en el jugador masculino más joven en la era Open en completar el Career Grand Slam, un hito que consiste en ganar los cuatro torneos más importantes del tenis —Australian Open, Roland Garros, Wimbledon y US Open— a lo largo de una carrera.
La victoria representa también su séptimo título de Grand Slam, cifra que lo ubica entre los nombres más importantes de la historia reciente del tenis mundial. Hasta ahora había levantado el trofeo en tres ediciones de Wimbledon, dos en Roland Garros y dos en el US Open, pero el título en Melbourne era la pieza que faltaba en su palmarés.
La final fue un choque intenso entre la energía y precisión del joven español —actual número uno del mundo— y la experiencia del veterano Djokovic, de 38 años. El serbio, poseedor de un récord imbatible de 10 títulos en el Abierto de Australia, inició el partido con autoridad, adjudicándose el primer set por 6-2. Sin embargo, Alcaraz ajustó su estrategia desde el segundo set y, con una mezcla de potencia, movilidad y visión táctica, dominó el resto del encuentro.
La derrota de Djokovic en Melbourne pone fin a una racha histórica en finales del torneo y frustra sus aspiraciones de obtener el 25° título de Grand Slam, un récord que sigue fuera de su alcance por ahora.
Alcaraz, por su parte, no ocultó su emoción tras alzar el trofeo: “Es un sueño hecho realidad. Todo el trabajo y la dedicación han valido la pena. Estoy muy orgulloso de este logro”, declaró el español, quien además rindió homenaje a leyendas como Rafael Nadal, presente entre el público, y a sus entrenadores y equipo.
Este triunfo no solo confirma a Alcaraz como uno de los grandes campeones de su generación, sino que también abre un nuevo capítulo en la historia del tenis, marcando la transición generacional en la élite del deporte.
