El municipio de Soledad se convirtió en el epicentro de la tradición y la memoria cultural del Atlántico con la realización de la edición número 28 del Ceremonial de la Muerte, un desfile simbólico que marca el inicio oficial de la Ruta de la Tradición del departamento y los precarnavales 2026.
El evento contó con la participación de la embajadora del Carnaval del Atlántico, Stefanny Martínez Barceló, quien acompañó el recorrido junto a la reina del Carnaval de Soledad 2026, María Paula Amaya, y más de 2.500 artistas entre grupos folclóricos, músicos y gestores culturales que llenaron de color, música y simbolismo las calles del municipio.
Entre cantos, tambores y representaciones teatrales, la embajadora exaltó el valor patrimonial de esta manifestación cultural e invitó a los atlanticenses a vivir la Ruta de la Tradición por los municipios del departamento. “Este recorrido nos habla de nuestro origen, de lo que somos y de lo que llevamos en la sangre. En el Atlántico es donde todo comenzó”, expresó.
Durante el desfile, Stefanny Martínez danzó el tradicional garabato, una de las expresiones más emblemáticas del Carnaval colombiano, despertando el entusiasmo del público soledeño y reafirmando el carácter festivo y simbólico del evento. Gestores culturales y asistentes manifestaron su orgullo por participar en una celebración que se ha consolidado como pilar de la identidad local.
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, acompañó la jornada y reiteró el respaldo institucional a esta manifestación cultural. “Apoyamos de manera incondicional este desfile porque representa una de las expresiones más importantes del Carnaval del Atlántico y de la riqueza cultural de Soledad”, señaló.

El Ceremonial de la Muerte, con más de cuatro décadas de historia, tiene raíces en el sincretismo cultural heredado del medievo europeo y adaptado en América Latina, donde la muerte se integra como símbolo de la vida social, la memoria y la tradición popular.
Con el respaldo de la Gobernación del Atlántico y la Alcaldía de Soledad, este desfile no solo preserva el patrimonio inmaterial, sino que también impulsa el turismo y la economía cultural del territorio, reafirmando al Atlántico como un escenario donde la tradición se vive, se honra y se celebra.


