Chile entra en su recta final: ultraderecha arranca campaña con Kast como favorito absoluto y Jara contra reloj

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Este domingo comenzó formalmente la campaña para la segunda vuelta presidencial en Chile, con el exdiputado ultraderechista José Antonio Kast perfilado como claro favorito. Las últimas encuestas señalan que podría superar a la candidata izquierdista Jeannette Jara por una diferencia de entre 12 y 16 puntos.

Kast, quien ya pasó a la segunda vuelta tras obtener 23,9 % de los votos en la primera vuelta, cuenta además con el respaldo de sectores libertarios y de derecha tradicional, lo que le permitiría sumar una base sólida de apoyo.

En contraste, Jara enfrenta un reto complejo: sólo logró 26,9 % en la primera vuelta y deberá convencer a votantes de centro y de otros partidos para remontar.

El discurso de Kast ha girado principalmente en torno a la seguridad ciudadana, la migración irregular y la necesidad de mano dura: promete un “gobierno de emergencia” si llega al poder, con políticas agresivas contra la delincuencia y medidas estrictas en control migratorio.

Hasta ahora, ha evitado reabrir debates sobre temas controversiales como el aborto o los derechos reproductivos, una estrategia que lo acerca a electores conservadores moderados.

Para Jara, el escenario es adverso. Además de la desventaja en sondeos, pesa su asociación con el gobierno saliente, cuya aprobación no supera el 30 %, y la fragmentación del bloque de centro-izquierda. Su plan: intentar recuperar votos entre sectores urbanos, jóvenes y quienes rechazan un giro ultraconservador del país.

Expertos advierten que, de concretarse un triunfo de Kast, Chile viviría un giro histórico: sería la primera vez desde el retorno a la democracia que un presidente con tendencias ultraderechistas accede al poder, lo que podría reconfigurar la política nacional, las relaciones internacionales y las políticas sociales.

Con la convocatoria al voto obligada y la segunda vuelta fijada para el 14 de diciembre, el país se prepara para semanas intensas de campaña. Queda por verse si predominará el miedo, la seguridad y la nostalgia por el orden —o si emerge una ola de rechazo al conservadurismo que cambie el rumbo electoral.

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