Las dos exmonjas excomulgadas del Convento de Belorado, en Burgos, fueron puestas en libertad provisional tras declarar ante las autoridades, luego de ser detenidas por su presunta implicación en una trama de venta ilegal de obras de arte y piezas religiosas pertenecientes al patrimonio de la Iglesia. En la operación también fue arrestado un anticuario señalado como posible receptor y comercializador de los objetos.
Las detenciones se produjeron durante un registro policial realizado en el convento, donde los agentes investigan desde hace meses la desaparición y posterior venta de esculturas, relicarios, piezas barrocas y otros objetos históricos que formaban parte del patrimonio protegido. Algunas de estas piezas habrían sido ofertadas en internet y en el mercado de antigüedades, lo que encendió las alertas de los organismos encargados de custodiar bienes culturales.
Las exmonjas, que fueron excomulgadas en 2024 tras romper públicamente con el Vaticano y alinearse con un grupo sedevacantista, han mantenido desde entonces un conflicto abierto con la Iglesia por la propiedad del convento y de sus bienes. El litigio escaló en los últimos meses, luego de que la diócesis denunciara la desaparición de varias obras catalogadas como patrimonio histórico.
De acuerdo con fuentes de la investigación, las detenidas quedaron en libertad provisional mientras se esclarecen los hechos y se determina la responsabilidad de cada una en la supuesta apropiación indebida y venta irregular. Por su parte, el anticuario arrestado también quedó bajo medidas cautelares, aunque enfrenta posibles cargos por receptación de bienes culturales.
El caso abre nuevamente el debate sobre la protección del patrimonio religioso en España, así como los mecanismos de control interno en los conventos y comunidades contemplativas donde aún se conservan obras de valor histórico. Expertos en arte sacro han advertido que la pérdida, destrucción o venta clandestina de este tipo de piezas no solo afecta a la Iglesia, sino al patrimonio cultural del país.
Mientras avanza el proceso judicial, las autoridades continúan inventariando los bienes del convento y tratando de rastrear las piezas que aún no han sido recuperadas. El entorno del arzobispado ha reiterado que la prioridad es proteger el patrimonio y esclarecer completamente la presunta red de comercialización.
El mediático conflicto entre las religiosas y la Iglesia, que comenzó con su ruptura doctrinal y desembocó en esta investigación penal, continúa generando repercusiones y mantiene la atención pública sobre el futuro del convento de Belorado.
